EPN vs AMLO SEGURIDAD EN EL PAÍS, ASIGNATURA PENDIENTE

POR ERZA ZAVAGE

  • La realidad: el crimen avanza desde hace 24 años; la esperanza: programas y proyectos contra la pobreza para abatir la violencia.
  • Eliminó Enrique Peña Nieto la secretaría de Seguridad Pública Federal. Andrés Manuel López Obrador la reactivará.
  • El actual presidente aumentó las penas en delitos de alto impacto; el electo propone aumentarlas para combate a la corrupción y el fraude electoral.

Ciudad de México, 12 de octubre.- Vivir con miedo en México ya es habitual, hay ya una generación de mexicanos que no sabe lo que es caminar con tranquilidad en la calle, viajar seguro por las autopistas, ir a un cajero sin voltear impulsivamente a los lados. Impunidad, inseguridad y crimen en un ambiente de temor es lo que esa generación conoce.

Durante gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se aumentaron las penas a delitos graves, se capturaron a más de 120 de los líderes más poderos de los carteles del crimen, se aumentó la presencia militar en el combate a la delincuencia, “recuperó” el gobierno en 72 municipios de Michoacán, incluyendo uno de los puertos más importantes, Lázaro Cárdenas, y “cerró” la trata de personas y el mercado de esclavas sexuales en Tlaxcala, pero la percepción de inseguridad creció. Esta es una realidad.

Andrés Manuel López Obrador como presidente electo, anunció que terminó “la Guerra”. Y dijo “no se puede apagar fuego con el fuego. No se puede enfrentar el mal con el mal. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”, las palabras y frases “amnistía”, “libertad a presos políticos”, “paz social”, ˝tranquilidad”, “borrón y cuenta nueva” aderezaron su más exitoso eslogan “no más corrupción”, advierte cárcel a los corruptos y defraudadores, claro, electorales. Esta es “la esperanza de México”.

EPN: México en Paz, un nombre, una meta no alcanzada.

En el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 y en el Programa Nacional de Seguridad Pública 2014-2018, que Enrique Peña presentó llegar a la presidencia incluyó los seis ejes de su estrategia de seguridad pública y justicia para luchar en contra del crimen organizado y el narcotráfico, a los que definió como una auténtica política de Estado, propuso que para vivir en paz se implementarían acciones como:

Coordinar la estrategia nacional para reducir los índices de violencia; impulsar la creación de instrumentos jurídicos que fortalezcan el sustento legal a la actuación de las Fuerzas Armadas en actividades de defensa exterior y seguridad interior.; fortalecer las capacidades de las instituciones policiales; reorganizar la Policía Federal hacia un esquema de proximidad y cercanía; promover en el Sistema Penitenciario Nacional la reinserción social efectiva.

Con metas como reducir la incidencia de los delitos con mayor impacto en la población; bajar la incidencia de los delitos vinculados a la economía ilegal; tener cuerpos policiacos profesionales, capaces y honestos; dar acceso a los ciudadanos a información de gobierno, y coordinar los esfuerzos en esta materia ; regionalizar la estrategia de seguridad bajos el esquema estatal del mando único; establecer una coordinación efectiva entre instancias y órdenes de gobierno en materia de seguridad.

En su primer año envió a la Cámara de Diputados una iniciativa para desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública y sus funciones pasaron a la Secretaría de Gobernación (Segob), cuyo titular era Miguel Ángel Osorio Chong.

La Segob se hizo cargo y formó el Sistema Nacional de Seguridad Pública, para dictar las políticas en materia de seguridad interior, prevención del delito y del sistema penitenciario; de desarrollar tareas de vigilancia fronteriza y de protección civil; de ejercer el mando sobre la Policía Federal y la auxiliar, y coordinar las políticas e instancias de información de seguridad nacional y criminal.

Apenas dos años después y a dos meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, el presidente presentó un decálogo para mejorar la seguridad, justicia y el Estado de Derecho:

  1. Prevención del delito.
  2. Justicia penal eficaz.
  3. Profesionalización y fortalecimiento de los cuerpos policiacos.
  4. Transformación del sistema penitenciario.
  5. Promoción y articulación de la participación ciudadana.
  6. Cooperación internacional.
  7. Información que sirva al ciudadano.
  8. Coordinación entre autoridades.
  9. Regionalización de la estrategia de seguridad.

10. Fortalecimiento de la inteligencia.

Lo mismo con otro orden y nombres. El hecho son las cifras oficiales, 98 por ciento de impunidad; según el INEGI el 68.5 por cuento de las denuncias de delitos no progresaron por causas o decisiones de la autoridad, sólo el 4 a 5 por ciento de las denuncias llegaron a instancias judiciales, y menos del dos por ciento lograron sentencias condenatorias; se pasó de 2012 a 2017 de 35 mil 139 delitos al año por cada cien mil habitantes, a 39 mil 369 en las mismas proporciones, a la incidencia se suma la impunidad.

AMLO: Contra la delincuencia, desarrollo social. La esperanza de México.

Para el presidente electo Andrés Manuel López Obrador la estrategia contra el crimen es un proyecto fallido. “No se puede enfrentar la violencia con la violencia. No se puede apagar fuego con el fuego. No se puede enfrentar el mal con el mal. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”.

Varias veces en su discurso a señalado que lo primero que hará será atender el crecimiento económico, sin éste no hay empleo para alcanzar el bienestar y la paz social. Dentro de este plan está el recuperar el campo “del abandono en el que se encuentra”, pues, asegura, “en buena medida el problema de la inseguridad y la violencia se originó a partir del abandono del campo”.

“Tenemos que regresar al campo no sólo porque en el campo se producen alimentos, sino porque en el campo hay una forma de vida sana, limpia. En el campo hay una gran reserva de valores culturales, morales, espirituales y se va a atender de manera prioritaria a los jóvenes”, discurso pronunciado en ocho distintas ocasiones.

Aunque la muy debatida propuesta de la “amnistía y el perdón” ya no aparecen en las palabras de López Obrador, si las considera en la “libertad a los presos políticos”, a la liberación de “acusados sin sentencia”, y suma a la legalización de la mariguana, la del cultivo de la amapola.

En uno de sus primeros actos de autoridad, y en su primer encuentro con el presidente Peña Nieto, López Obrador pide una iniciativa para recuperar la Secretaría de Seguridad Pública Federal, creada por Felipe Calderón Hinojosa, como vanguardia en la “Guerra contra el Crimen Organizado”, fallida por cierto; y desaparecida en el primer año de gobierno de Peña Nieto.

“Ya existía esta Secretaría. Se tomó al inicio de este sexenio al decisión de desaparecerla y las funciones de la SSP formaron parte de la Secretaría de Gobernación. Esto no ha funcionado. Se necesita una Secretaría de Seguridad Pública y en su momento se va a enviar la propuesta al Congreso”.

López Obrador designó para el puesto de secretario de Seguridad a Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio candidato presidencial priista asesinado en 1994.

Propone formar un cuerpo de seguridad integrado por fuerzas policiacas y militares, para lo que no se requiere alguna reforma pues está establecido en la Constitución, sin descuidar otras funciones del Ejército y la Marina relacionadas con la defensa nacional.

“Vamos a integrar a policías, a marinos, a soldados y vamos a utilizar experiencia, equipos, instalaciones, vamos a garantizar la tranquilidad con esta guardia nacional”, excepto del Estado Mayor Presidencial, que, como ya lo anunció, va a desaparecer.

El candidato electo, vinculado por sus recomendados a puestos de gobierno (incluido el presidente municipal de Iguala, procesado por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero), y militantes de su organización política, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en repetidas ocasiones con el crimen organizado, sobre el tema sólo está la palabra “amnistía en el discurso lopezobradorista.

Para el próximo Jefe del Ejecutivo la prioridad en reformas judiciales es aumentar las penas para funcionarios corruptos, para los que “le roban al pueblo”, y para el fraude electoral, del que asegura, no habrá ni uno más.

La realidad. Gana el crimen la batalla desde hace 24 años.

Desde el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), el crimen organizado avanzó y tomo el control de estados y municipios completos, de puertos, fronteras y calles en cada ciudad de país, particularmente bajo el control de los Cárteles de Sinaloa, del Golfo (o de los Zetas), de Tijuana y de Juárez.

Con Felipe Calderón Hinojosa en la presidencia (2006-2012) el crimen salió de control, apareció la Familia Michoacana, los Zetas diputando las plazas en todo el país, y el Cartel de Sinaloa presume de las fugas de su líder, Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, los asesinatos relacionados con el crimen organizado crecen exponencialmente en ese sexenio.

Es un hecho, el 2017 fue el año más violento del que se tiene registro en el país, mostrando un aumento de 10.7 % con respecto al 2016; las cifras de la violencia colocaron a México en la posición 140 de 163 países en el Índice Global de Paz 2018. Índices de violencia que avala el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) yque reportan las organizaciones civiles como el Observador Ciudadano, Contra el Secuestro.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto le dio nombre con esperanza a su política de seguridad, le llamó “México en Paz”, misma que no llegó a las calles, ni sierras ni costas ni fronteras,en México se registraron 29 mil 000 asesinatos en el 2017 —la cifra más alta en décadas—, lo que implicó un aumento de 25% con respecto al 2016. Hasta la violencia intrafamiliar aumentó 32% de 2014 a 2017.

En el informe “El Índice de Paz México 2018 (IPM)” del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), se señaló que la tasa de homicidio de México en 2017 alcanzó niveles máximos históricos: 24 muertes por cada 100,000 habitantes, o más de 29,000 víctimas. Este nivel de violencia sobrepasa el punto álgido observado en 2011, y la tasa de delitos con violencia subió 15.2% en 2017 en comparación con 2016.

Agrega el estudio que el aumento en la tasa de homicidios en 2017 se acompañó de un incremento sustancial en la tasa de violencia con armas de fuego, la cual se elevó 36%, y 28 de los 32 estados de México reportan tasas crecientes de delitos cometidos con armas de fuego.

El documento subraya que se quebrantaron los carteles del crimen organizado al detener o matar a 107 de los 122 líderes más influyentes para mediados de 2017, “esto provocó la fractura de los cárteles, lo cual aumentó la competencia entre ellos y la violencia”. El uso armas de fuego se incrementó por segundo año consecutivo, pues el 69% de todos los homicidios de 2017 se cometieron con estas armas.

Muertes, miedo, víctimas, viudas y huérfanos son sólo el resultado inmediato, el impacto económico de la violencia en 2017 alcanzó la cifra de 4.72 billones de pesos (249 mil millones de dólares), lo que equivale a 21% del PIB nacional y es uno de los mayores porcentajes del mundo.

El porcentaje de ciudadanos que dicen que la impunidad es el problema “que genera mayor preocupación” casi se triplicó en los últimos cinco años, al subir de 7% en 2012 a 20% en 2017, de acuerdo al estudio del IEP, el 76.8% de la población de 18 años y más considera que vivir en su ciudad es inseguro, dice la última encuesta de seguridad del INEGI.

De acuerdo con los resultados del decimonoveno levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el INEGI durante la primera quincena del mes de marzo de 2018, el 76.8% de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad es inseguro.

El 81.3% de la población siente inseguridad en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, 74.3% en el transporte público, 68.7% en las calles que habitualmente usa y 68.1% en el banco. La percepción de inseguridad es mayor en el caso de las mujeres con 81.0%, mientras que para los hombres fue de 71.8 por ciento.

Son las estadísticas, las cifras, lo cierto es que los mexicanos viven con miedo en sus hogares, y salen con miedo a sus escuelas, trabajos, mercados e incluso centros de diversión.

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Categorías:Nacional

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