Columna Arsenal

POR FRANCISCO GARFIAS

AMLO ni los volteó a ver. Son fifís que no merecen atención. No importa si eran 5 mil 500, 7 mil o los 10 mil –según los organizadores– que le pedían, en una enorme manta, “No más consultas a MODO”.

Hasta anoche nadie había hecho contacto con los organizadores de la marcha del 11-11-11, que caminaron el domingo del Ángel al Zócalo para protestar por la cancelación el aeropuerto de Texcoco.

Y no sólo no los escuchó, sino que anunció ayer que el 24 y el 25 de noviembre realizará una nueva “Consulta Nacional Ciudadana” sobre diez temas.

Entre ellos el Tren Maya, el Trans-ístmico y la refinería de Dos Bocas, en Tabasco.

Es la máxima: el pueblo sabio (yo) no se equivoca.

Los organizadores de la manifestación fifí ya acusaron recibo:

“Se ve que no entendió. Si dudábamos en convocar una nueva marcha el 2 de diciembre, creo que con esto sí va. El jueves lo decidimos”, nos dijo Laura Elena Herrejón, líder del Movimiento Provecino, principal organizadora de la marcha.

Laura Elena no entiende la lógica de López Obrador. Hace consultas al margen del artículo 35 de la Constitución, que establece los requisitos para votar en una consulta popular temas de trascendencia nacional.

Ese artículo dice, en su fracción octava, que las consultas serán convocadas por el Congreso de la Unión a petición del Presidente de la República, el equivalente al 33 por ciento de los integrantes de cualquier cámara o, al menos, el 2 por ciento de los ciudadanos registrados en el padrón.

Los resultados sólo serán vinculatorios cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores.

El INE tendrá a su cargo la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados, agrega el citado artículo.

Ninguno de los requisitos se cumple en el caso de la cancelación de NAIM en Texcoco, ni de la consulta anunciada para noviembre.

A Herrejón le preocupan las etiquetas que AMLO endilga a sus críticos que salen a las calles. “En el 2004 éramos pirruris; en el 2018 somos fifís”, recuerda.

Y agrega: “nos preocupa que descalifique así a las organizaciones de la sociedad civil”.

Aprovecha para aclarar que las repudiables mantas en contra de inmigrantes centroamericanos las llevaron los participantes de otra manifestación denominada “México para los mexicanos”, que salía del Zócalo rumbo a la oficina del presidente electo, en la calle de Chihuahua. Se mezclaron con los de la Marcha Fifí “y pagaron justos por pecadores”.

* * *

La brutalidad policíaca es condenable. No se justifica la agresión de la fuerza pública que vimos en San Juanico, Tlalnepantla, so pretexto de detener a presuntos ladrones.

Las cámaras recogieron imágenes de personas lesionadas, domicilios abiertos a patadas, golpes a diestra y siniestra, luego de la reyerta derivada de un supuesto robo en una gasolinera de la colonia Ticomán.

Los cuatro sujetos que eran perseguidos por los policías capitalinos se refugiaron en San Juanico. La población salió a defenderlos y se produjeron los choques.

La brutalidad policíaca trajo como respuesta un larguísimo bloqueo –casi 20 horas– en la carretera México-Pachuca, sin que nadie se atreviera a hacer nada.

Los pobladores de San Juanico paralizaron el libre tránsito de personas, medicamentos y mercancías; les aventaron botellas, bombas molotov, piedras, tubos y ladrillos a los policías; quemaron patrullas y atravesaron un tráiler a lo ancho de la carretera.

No fue sino hasta que se reforzó en serio la presencia de las policías locales y federales para liberar la carretera que el bloqueo terminó.

Hubo escaramuzas, uno que otro descalabrado, pero aquello terminó con saldo blanco.

Mucho tiempo para tomar decisiones. Falta valor.

El Estado tiene el monopolio del uso legítimo de la violencia en defensa de los ciudadanos, los bienes y el orden público. Policías y militares son los instrumentos.

Pero en México no lo entendemos. Si la fuerza pública interviene para dar seguridad a los ciudadanos, se habla de violaciones a los derechos humanos.

Los excesos que han cometido policías y militares nos han llevado a esa situación. Los pobladores de San Juanico hicieron público un pliego petitorio de 11 puntos, entre los que destaca la solicitud de renuncia de Raymundo Collins, titular de la SSP de la CDMX.

Los policías, por cierto, están mal evaluados en los índices de confianza en las instituciones que recién publicó Consulta Mitofsky: junto con sindicatos, senadores, presidencia, diputados y partidos políticos, ocupan los últimos lugares.

El Ejército, por el contrario, goza de credibilidad. Está en tercer lugar en el índice de confianza, sólo detrás de las universidades y la iglesia.

https://www.excelsior.com.mx/

https://noticiasdelosdiputados.wordpress.com/

https://cuspidemexico.com/

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Categorías:Nacional

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