LA BARRIADA

AZUL CELES, QUE LE CUESTE

A unos días de que José Ramón Amieva deje el cargo y con su afán de congraciarse con ClaudiaSheinbaum, no acaba en elogiarla hasta el delirio las medidas de movilidad anunciadas por la futura gobernante de la capital.

Y es que Sheinbaumdio a conocer el lunes que las multas por violar los límites de velocidad serán cambiadas por horas de trabajo social y cursos de educación vial en línea, a fin de lograr una mejor disciplina vial.

Uno de los argumentos es que, si bien en otros países los radares de control de velocidad han servido para la prevención de accidentes, en la Ciudad de México se convirtió en un programa recaudatorio, no preventivo ni correctivo.

Al respecto, Amieva dijo que “es una propuesta muy innovadora y congruente con un esquema de cultura vial de una ciudad; la verdad, sí lo reconozco”.

Además, elogió que la propuesta considere la atención del problema de fondo —según él— al aplicarse una sanción en materia de violación a la cultura vial, con el fin de generar la conciencia de cómo debe ser el comportamiento de los automovilistas.

Siendo que no conforme con ello, el jefe de Gobierno se fue hasta la cocina al asegurar que con esto se quita toda sospecha de que las fotomultas son un programa recaudatorio y que se aplique directamente al vehículo infractor.

Por lo que Amieva piense así ahora, porque cuando fue consejero jurídico con Miguel Ángel Manceradefendió no sólo la aplicación a ultranza de las fotomultas, sino que hasta avaló los contratos leoninos que el gobierno de dio a particulares.

Al exaltar estas acciones de Sheinbaum, el actual gobernante está reconociendo dos cosas: la primera, que a pesar de que había serias dudas sobre los intereses económicos que allegados al equipo de Mancera tendrían con la concesión, defendió su aplicación.

Y la segunda es que su exjefe no tuvo la suficiente imaginación ni talento para concebir una solución tan innovadora y congruente al problema de la falta de educación vial de los automovilistas capitalinos.

Tan fue una acción recaudatoria, que los diputados del PRD incluyeron el tema en el Código Financiero, que alberga los ingresos equivalentes a impuestos.

Pero, como sea, a Amieva no le importa descalificar las acciones de Mancera al frente de la CDMX, siendo que él fue uno de los que avalaron sus decisiones.

Nadie niega que José Ramón tuviera que dar facilidades al equipo de transición de Sheinbaum para que se involucraran en los temas de Gobierno, pero claudicar a hacer su chamba y gritar a los cuatro vientos que su sucesora es la octava maravilla, es una infamia.

Pero qué se podía esperar de alguien que a su jefe le decía patrón; por eso dicen que Amieva volteó bandera a Mancera.

Libre de virus. www.avast.com


Categorías:Nacional

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