LA BARRIADA

POR MARTIN AGUILAR

A PALABRAS NECIAS, OIDOS SORDOS

Siempre que alguien comete un error, no hay nada peor que, en lugar de reconocerlo y repararlo, quiera justificar lo injustificable, sobre todo si se trata de la misma autoridad, porque les resulta peor por no aceptar sus propios errores, cuando saben que no están haciendo lo correcto.

Por eso pocos entienden la necedad de Claudia Sheinbaum de seguir afirmando que las llamadas foto cívicas en contra de los automovilistas se pueden aplicar sin estar avaladas en ninguna ley.

Más allá de las sanciones, es preocupante que la máxima autoridad en la ciudad contradiga a los expertos en derecho y ni siquiera pueda dar algún argumento jurídico para sustentar sus dichos.

La jefa de Gobierno no tiene por qué saber de todo, pero tiene un consejero jurídico que le debe hacer ver lo que cualquier estudiante sabe: que un reglamento debe estar sustentado en una ley, es así de simple.

Y es que recientemente la Secretaría de Movilidad publicó modificaciones al Reglamento de Tránsito que, entre otras cosas, condena a hacer trabajo comunitario a los dueños de vehículos infractores para poder hacer la verificación vehicular semestral.

Ya todo el mundo le dijo a la funcionaria que mientras no tenga sustento en alguna ley, es jurídicamente inviable sancionar, y que cualquier persona se puede amparar, pero ella insiste en que eso no es cierto, a menos que los jueces “hagan sus interpretaciones”.

Por supuesto que los jueces tienen que interpretar la ley antes de aplicarla, ese es su trabajo, faltaba más. Pero, en este caso, ni siquiera hace falta eso, es de primaria saber que las sanciones se sustentan en leyes.

Lo primero que debió hacer Sheinbaum es solicitar —y esperar— que el Congreso de la Ciudad de México modifique la Ley de Cultura Cívica, que es la que sustentaría esas sanciones.

Mientras eso no ocurra, no hay un marco legal que las sustente, así de sencillo. Si ella lo ignora, su consejero legal se lo debería explicar y no dejar que se exhiba, porque eso es muy delicado.

Parece que la funcionaria no ha entendido que no es ella quien tiene que salir a dar la cara por los errores de sus colaboradores y meterse a terrenos que no conoce; en este caso, debe dejar que lo haga su consejero jurídico o su titular de Movilidad, que fue quien armó el relajo.

Porque, si no lo hace así, se seguirá llevando golpes innecesarios, como el de la tragedia de la señora que sufrió un infarto cerebral en el Metro y que fue tirada en la calle.

La directora del Metro, Florencia Serranía, y el titular de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, salieron dos días después, cuando ya Sheinbaum se había llevado todas las críticas, luego de exhibir su desconocimiento, incluso de las reglas internas del STC.

En su afán de tapar las ineficiencias de su equipo, la jefa de Gobierno se expone cada vez más.



Categorías:Nacional

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