Columna Contrafilo. Caballo de Troya

José García Segura

El Palacio de Bellas Artes dejó de ser momentáneamente “símbolo del arte y la cultura mexicana” para convertirse en un centro social al servicio de los evangélicos del mundo.

Encabezados por el senador Rogelio Zamora Guzmán, del Partido Verde Ecologista (PVEM), integrantes de la iglesia “La Luz del Mundo” rindieron un homenaje a su guía moral, Naasón Merari Joaquín García, con el pretexto de que se trataba de “una representación cultural y artística musical, gratuita”.

La “magna gala”, denominada El Guardián del Espejo, preparada “para honrar al excelentísimo apóstol de Jesucristo” contó con la presencia del presidente del Senado mexicano, el morenista Martí Batres, quien negó profesar esa religión: “Yo en lo personal soy agnóstico y soy laico…”

También estuvieron presentes los senadores Félix Salgado Macedonio y Julio Menchaca; el diputado presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, Sergio Mayer y el propio senador Zamora, organizador del evento quien, como se sabe, recurrió al engaño.

El presidente Andrés Manuel López Obrador no estuvo presente en la “gran noche de gala homenaje”, aunque forma parte del Protestantismo Evangélico en México.

Naasón Merari ocupó uno de los palcos desde donde saludó a sus seguidores.

Zamora, legislador del PVEM y ex militante del PRD usó Bellas Artes para homenajear al líder religioso, previo pago de 407 mil 934 pesos que las autoridades de MORENA recibieron sin chistar.

Caballo de Troya, pues.

Construido desde abril de 1905 por orden del presidente Porfirio Díaz y tras un impasse por la Revolución Mexicana, hasta septiembre de 1934, cuando gobernaba el presidente Abelardo L. Rodríguez, el Palacio de Bellas Artes ha sido escenario ideal para la ópera, el teatro, conciertos y exposiciones tan importantes como la de Van Gogh.

Sin duda el evento religioso motivo de esta entrega, donde ciertamente “no hubo oraciones, ni prédicas, ni alabanzas, ni sermones” pero sí todo lo demás es la mayor ofensa al estado laico mexicano.

Lo bueno es que músicos de la Orquesta Sinfónica protestaron de inmediato. Una manta decía: “Rechazamos el abuso del cual ha sido una vez más objeto el Palacio de Bellas Artes, con la tramposa presentación con visos de proselitismo religioso disfrazado de concierto operístico, titulado “El Guardián del Espejo”

Por lo pronto se ordenó la suspensión de actividades privadas en el máximo recinto cultural de nuestro país, el cual alberga la obra de Diego Rivera y José Clemente Orozco y es sede del Museo Nacional de Arquitectura.

¿Qué sigue?

Mail: josegarciasegura@gmail.com

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Categorías:CDMX, Cultura y espectáculos

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