LA BARRIADA

POR MARTIN AGUILAR

ENEMIGO EN CASA

Tal parece que el triunfo político-judicial obtenido por Alejandro Rojas Díaz Durán, quien logró que el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal revirtiera la expulsión decretada por la nomenclatura de Morena, abre un hoyo en el partido gobernante.

Primero, porque, además de restituirle todos sus derechos políticos, el TEPJF sienta un precedente importante para impedir que el partido morenista castigue la libertad de expresión hacia el interior y, por el contrario, le ordena fomentar el debate interno.

Por supuesto que la victoria de Rojas Díaz Durán pega directamente a la dirigente nacional, Yeidckol Polevnsky, quien, con esto, queda desactivada en su intención de reelegirse como presidenta de Morena.

Pero no sólo eso, el también senador suplente de Ricardo Monreal abrió un frente muy peligroso para el lopezobradorimso, pues acusó a Polevnsky de esconder el padrón que Gabriel García dejó actualizado, y cambiarlo por otro de sólo 317 mil 499 afiliados.

Según el monrealista, la actual dirigente nacional del partido omitió dar de alta a cerca de diez millones de morenistas, con la intención de que no voten en el próximo proceso interno y ella y su camarilla impongan al relevo, que pudiera ser Bertha Luján.

Lo de militantes no registrados ante el INE podría enmarcarse en una grilla más entre Polevnsky y Rojas Díaz Durán, pero el que haya metido a Gabriel García tomó otro cariz. Y es que García es como la niña de los ojos de YSQ y de sus muchachos, pues es el gran operador de las alianzas y candidaturas y no puede ser ninguneado tan fácil, lo que representa un problema mayúsculo a resolver.

Luego de este desencuentro, es posible que venga un manotazo presidencial para cualquier lado, pues el que manda no puede permitir que se les descomponga el cuadro.

Para Rojas Díaz Durán, la presidenta perdió a propósito el padrón y armó uno propio con su camarilla, para hacer un gran fraude en las próximas elecciones de dirigentes nacionales, estatales y municipales en el país.

Pero va más allá, pues, al dejar sin credencial a según él, diez millones de simpatizantes que votaron por el proyecto, los deja en estado de indefensión, ya que no podrán aspirar a ningún cargo de representación popular en 2021.

Y es que si bien la dirigencia Morena, que cerró el padrón en 2017, afirma que éste se volverá a abrir en 2020 —un año antes de las elecciones intermedias, quienes no tengan credencial anterior no serán tomados en cuenta para las candidaturas.

Porque quienes aspiren deberán demostrar un mínimo de tres años de militancia y haber cursado un año en el Instituto de Formación Política, lo que la mayoría no podrá acreditar.

Así que quienes creían que con la reincorporación de Rojas Díaz Durán a Morena se acababa el problema, están muy equivocados.



Categorías:Nacional

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