La Barriada/Lo que bien se aprende jamás se olvida

Martin Aguilar

Una de las tantas propuestas de corte populista que hizo en campaña el gobierno de la Cuarta Transformación fue la de reducir el presupuesto público a los partidos políticos, con lo cual el pueblo ahorraría, por supuesto, pero los partidos minoritarios quedarían al borde de la extinción.

La propuesta era atractiva, ya que mientras no pasara de promesa. Pero ahora que se quiere ir más en serio en ese tema, los dirigentes políticos la rechazan, incluso dos de los aspirantes a dirigir el partido morenista.

De la oposición, se entiende que no quieran que les reduzcan el financiamiento, pues están casi desaparecidos y sin dinero no tendrían la menor oportunidad de levantarse o, al menos, seguir respirando.

Sobre todo, cuando este partido y sus aliados gobiernan y pueden disponer de diversas herramientas públicas para operar política y electoralmente sin sufrir grandes mermas, comparado con sus adversarios.

La dirigente Yeidckol Polevnsky atendió la recomendación del presidente Andrés Manuel López Obrador de solicitar la reducción de sus participaciones, y el Instituto Nacional Electoral ya les mochó el 75 por ciento del primer mes.

Tanto Alejandro Rojas como Bertha Luján, dos de los aspirantes a relevar a Polevnsky en la dirigencia nacional, criticaron esa decisión y ya anunciaron que lucharán por revertirla, pues afectará la operación de Morena.

Que no habrá dinero para elaborar el nuevo padrón de militantes ni se podrán organizar elecciones libres e independientes para la renovación.

Coinciden en que la decisión de su todavía dirigente fue tramposa, para que las cosas no se movieran de su lugar.

El asunto es que los tres implicados en esta disputa han manifestado, en cada ocasión que se presenta, que apoyan con todas las decisiones al presidente López Obrador; parece que tanto Luján como Rojas olvidan que fue recomendación presidencial renunciar al financiamiento.

También lo hacen sus aliados del PT y el Verde Ecologista, que en la Cámara de Diputados votaron en contra de que legalmente les quiten recursos. Y cómo lo iban a permitir, si gracias a eso se dan vida de reyes.

Tampoco Yeidckol se salva, pues, aunque haya sido quien le pidió al INE que les quitarán el 75 por ciento, lo hace cuando está a punto de dejar la dirección del partido y para que, quien llegue, encuentre las arcas vacías.

Además, fue ella quien desoyó la primera recomendación del Presidente para que, en lugar de hacer elecciones internas, se recurriera a una encuesta, para así elegir la nueva dirigencia nacional.

En esa oportunidad, Rojas apoyó la propuesta presidencial; Bertha y Yeidckol no. Con lo de los dineros Polevnsky hace caso al Presidente; Rojas y Luján no.

El chiste es que, sea por una o por otra, la voz de López Obrador ya no es la misma al interior de su partido.



Categorías:Martín Aguilar, Nacional, OPINIÓN

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