La Barriada/Martín Aguilar/Donde manda capitán

Tal parece que la alcaldesa en Iztapalapa, Clara Brugada no ha podido resolver los problemas de su demarcación, ya que además de la delincuencia en sus diferentes modalidades, como son asaltos a mano armada, a transeúntes, a transporte público, robos a casa habitación, escasez de agua y falta de pavimentación en algunas calles y avenidas de la alcaldía, ahora se suma la propagación del Covid-19 entre sus habitantes, porque siendo la demarcación más poblada, con más de dos millones de habitantes, se prevé que se pueda propagar más rápido la pandemia.

Antes de que empezara lo de la pandemia, Brugada quería construir un crucero cultural itinerante que consta de varios contendores marítimos y una alberca prácticamente olímpica en el tercer piso de dicha instalación.

Ya que para dicha obra quieren ejercer un presupuesto de 27 millones de pesos (presupuesto sumamente alto, sobre todo si tomamos como estándares la pobreza franciscana de la 4T), pero que sería loable por tratarse de una obra cultural, siempre que ésta sea bien realizada.

En este sentido, desde que se convoca a la licitación comenzamos con los problemas pues se plantea como un proceso de adquisición y no como una obra, pese a que, por su peso, dimensiones y características, se requiere una cimentación adecuada, sin la cual se genera un riesgo elevado para los posibles usuarios.

La finalidad de no haberlo manejado como obra fue el saltar requisitos básicos en materia de protección civil y obra pública, siendo que se está manejando, en el propio concepto de itinerante, que los contenedores podrán desmontarse y cambiarse de sitio prácticamente sin ningún requerimiento técnico, el problema es que el peso y dimensiones de los mismos, más el tema de tener en el tercer piso de la obra que, por cierto, está planteado que cuente con elevador (¿en serio será itinerante?), en ese sentido están pasando por alto los atlas de riesgo y estudios de dinámica de suelos y cimentación que serían necesarios para algo de esta magnitud.

Es alarmante que pase esto pues en los sismos de del 19 de septiembre de 2017 Iztapalapa fue una de las zonas con mayor devastación por la tragedia natural y los lugares donde pretenden instalar dicha obra faraónica, como diría el presidente, son lugares marcados en rojo con el atlas de riesgo.

A partir de lo anterior, en caso de un movimiento telúrico, una obra de este peso y envergadura, sin la cimentación necesaria y con una alberca de 49 metros lineales (las olímpicas son de 50) expondría a todos los usuarios.

Por otro lado, muchos comerciantes establecidos han denunciado que el Concejal del PT, Orlando Reyes Gómez les ha clausurado varios de sus negocios con el pretexto de cometer faltas administrativas con la complicidad del INVEA, sin dejar de mencionar que ahora con la excusa de la emergencia sanitaria, ha sido más implacable sin concederles alguna prórroga por el hecho de que algunos negocios no deberían de permanecer abiertos por no ser necesarios, pero en algunos casos son tiendas de abasto, de abarrotes, farmacias, restaurantes y financieras que si están permitidos para estar abiertos.

Y es que Reyes Gómez se cree fan del comunismo cubano y seguidor de Fidel Castro y aunque a muchos comerciantes les ha advertido que acabará con el neoliberalismo, si a cambio no recibe su mochada para no clausurar algún establecimiento, que de acuerdo a él infrinja la ley.

Y por si fuera poco y aprovechándose de la pandemia que hoy sufre México y el mundo, Reyes Gómez, empezó a repartir entre la población de Iztapalapa, cubre bocas y un gel antibacterial que lleva su nombre, siendo que no estamos en época de elecciones, además de que esto está prohibido por las leyes electorales y pese a que ninguna autoridad electoral lo ha castigado por la cuarentena, la misma gente de la demarcación se lo recordara en su momento, cuando busque su voto y estos lo manden por un voto.

Lo peor de todo es que Reyes Gómez, también se ha pasado las órdenes de Brugada por el arco del triunfo para que no siga cerrando más negocios, pero hace todo lo contrario, ya que presume que él está por encima de la alcaldesa y aún por encima de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum.

Por lo que Brugada no la tiene fácil, siendo que apenas la pandemia del Covid-19 empieza y ya veremos cómo enfrenta este problema sin contagiarse, como le sucedió a la alcaldesa de Magdalena Contreras, Patricia Ortiz Couturier, que a través de sus redes sociales anuncio que salió positiva por el coronavirus y aunque señalo que en la demarcación todo marcha sobre ruedas, ella estará en cuarentena hasta que pase todo y las autoridades sanitarias le indiquen que ya no hay riesgo para ella y para las personas que estuvieron cerca de ella en su momento.



Categorías:Martín Aguilar, OPINIÓN

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