La corrupción, un flagelo más fuerte que el COVID-19

La corrupción, un flagelo más fuerte que el COVID-19.
Angel Iturralde

Existen personajes que tienen la capacidad de adaptarse a cualquier entorno político y laboral con tal de mantener las prebendas a las que están acostumbrados.
Hoy platicaremos el caso de dos funcionarios corruptos que durante más de 20 años han logrado sobrevivir en la administración del IMSS, hoy dirigido por el chiapaneco Zoé Robledo Aburto.
Uno de ellos es Omar Gallardo Palacios que es Jefe de Abastecimientos del Hospital General de La Raza y quien es investigado por haber apoyado a la empresa Falcón que forma parte del deleznable Cartel de la sangre, hoy investigada por la FGR.
Omar Gallardo ha empezado a buscar a diversos proveedores para anunciar su regreso, aduciendo que el recién nombrado director de administración Gabriel Barreto Olmos, no conoce sus negros y corruptos antecedentes.
Y es gracias a que Barreto deja su cargo de Coordinador Técnico de Planeación en nivel central, que reaparece la famosa Zoila Aurora Coutiño Ruíz y sorpresivamente es nombrada en esa importante posición en la cual inmediatamente ha empezado a sacar provecho ya que tiene la experiencia necesaria para saber negocios sucios, ya que además cuenta con el apoyo de su pareja Iván García quien fue rescindido de su cargo en la Delegación Norte del mismo IMSS por actos de corrupción.
Aurora Coutiño fue noticia durante la década pasada al contratar y pagar obras que no se realizaron, asignar contratos regionales del Servicio de Vigilancia a través de licitaciones amañadas, comprar equipo que almacenaría en almacenes, todo esto a cambio de grandes beneficios económicos para ella.
La mayor evidencia de esta corrupción quedó plasmada en el reportaje llamado “El hospital del infarto” presentado por la periodista Denise Maerker en el noticiero estelar de Televisa el día 15 de noviembre de 2015 (http://noticieros.televisa.com/programas-punto-de-partida/1511/hospital-infarto/ ), en el se detallaron un sinfín de irregularidades de ella y su jefe en ese momento, el Dr. Gilberto Pérez Rodríguez director del Hospital de Cardiología del CMN Siglo XXI y al cual en su momento “recompensaron” nombrándolo Coordinador Nacional de Unidades Médicas de Alta Especialidad desde donde juntos organizaron grandes negocios hasta que Pérez salió huyendo antes de que fuera investigado y sancionado por los actos corruptos que organizó con Coutiño.
Creemos que hoy, el actual Director General del IMSS Zoé Robledo Aburto y su director de Administración Humberto Pedrero Moreno, van a tomar cartas en el asunto y no esperarán a que este tema se manifieste en la Conferencia mañanera ante el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
El problema no son los corruptos, sino esta maldita impunidad. Lo siguen haciendo porque ser corrupto en este país no tiene consecuencias.
Ya es tiempo de atrevernos a denunciar y exigir que estos grupos paguen por sus actos.
No cabe duda que estos corruptos son más fuertes y dañinos que esta pandemia llamada COVID 19.



Categorías:Nacional

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