Ante la desgracia y el desastre de Tabasco, es el pueblo quien ayuda al pueblo

Gloria Brito Nájera

Con el envío de ocho toneladas en víveres, artículos de primera necesidad y ropa, colectada en solidaridad con la población de Tabasco afectada severamente, en donde perdió su vivienda, pertenencias personales, animales domésticos que eran parte de su sustento diario y de sus sembradíos, todo perdido por las recientes y prolongadas inundaciones que se abatieron sobre cientos de miles de los más pobres de ese estado. Partió hacia el estado de Tabasco, el miércoles nueve de este mes, la ayuda de los antorchistas capitalinos a los hermanos tabasqueños de esa castigada entidad de nuestro país, “el pueblo ayudando al pueblo”.

Con una población, en el estado de Tabasco, que ronda los dos millones y medio de seres humanos en toda su geografía, la nación entera fue testigo, a través de los medios de comunicación, del enorme sufrimiento de miles de familias, alarmadas y angustiadas durante octubre y noviembre, personas de todas las edades con el agua hasta el cuello, resultado de dos devastadores huracanes; pero, sobre todo, porque el propio presidente de este país dio la intempestiva orden de inundarlos con miles de toneladas de agua que sobrepasaron la capacidad de las presas por las copiosas lluvias. Hasta la segunda semana de diciembre no sabemos cuántos cientos de miles perdieron todo lo que tenían para vivir, ni menos cuántas pérdidas humanas hubo; ni el presidente de la república ni el gobernador del estado, ambos del partido en el poder, Morena, han tenido la necesidad, como es su obligación, de informar al país y a los propios siniestrados. Tampoco sabemos de una verdadera ayuda y apoyos designados ni de su monto económico destinados con la urgencia debida al tamaño de la desgracia por la que atraviesa el pueblo de Tabasco.

Ha sido tal el descuido, la insensibilidad de las autoridades federal y estatal, para atender sus responsabilidades frente a la emergente situación en el estado sureño, que todos los mexicanos quisimos ayudar por cuenta propia, y los antorchistas del país haciéndonos eco de ese sentimiento de solidaridad hemos hecho llegar a los hermanos tabasqueños ingente ayuda en lo más necesario y urgente con el fin de paliar un poco su situación. En semanas anteriores el antorchismo de la república: Puebla, Estado de México, Michoacán, San Luis Potosí, Veracruz, enviaron más de 210 toneladas de ayuda a nuestros hermanos de Tabasco, producto de la solidaridad a prueba de todo, en las causas nobles, de la gente más pobre de los estados que es la que participa y lucha en el Movimiento Antorchista Nacional. Amas de casa, vendedores ambulantes, obreros, campesinos pobres, colonos, estudiantes y profesionistas, contribuyeron con su modesta ayuda para esta causa.

Más no solamente la ayuda inmediata ante situaciones de esta naturaleza está presente en Tabasco, inscrita en nuestras banderas de lucha. Los antorchistas de México contamos con un proyecto de nación para mejorar la situación actual de los mexicanos. Un país en el cual los pobres no solo sirvan como carne de urna para ganar elecciones y Morena se mantenga en el poder.

Por eso los antorchistas de la CDMX y del país entero nos sumamos a la campaña de lucha por una solución de fondo: “Que Tabasco nunca más se inunde” con esta consigna llamamos desde la más alta dirigencia antorchista, encabezada por nuestro Secretario General, el Maestro Aquiles Córdova Morán.

Que el gobierno de López Obrador ponga en marcha la solución de fondo que evite tragedias como la que envuelve actualmente a los pobres de Tabasco; para esto se necesita recobrar los estudios, planes y obras que en sexenios de gobierno anteriores se llevaron a cabo con este fin y no se siguieron hasta su terminación completa por falta de recursos y voluntad de anteriores gobernantes. Es la hora de apoyar a los tabasqueños, ponernos de pie y reclamar la terminación para siempre de las inundaciones que le hacen perder en unos cuantos días, muchos años de trabajo fecundo de sus pobladores y los hace presa de fenómenos naturales ante la pasividad e inacción de gobernantes insensibles que dejan a su suerte a los que más ayuda debían recibir.



Categorías:Nacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: