La Barriada/Martín Aguilar/Ojos que no ven

Difícil y complicado será el cierre de este año en el país, por la profundización de la crisis económica y política que ha llevado al gobierno a tratar de dividir a la oposición para que se convierta en comparsa y no en contrapeso del Ejecutivo Federal.

Si bien es cierto que la oposición debe tener capacidad para acordar con el gobierno, porque no puede oponerse a todo, la decisión de panistas de establecer un diálogo franco y realista con Adán Augusto López, secretario de Gobernación y de priistas y perredistas que se sumaron a la aprobación del presupuesto de la CDMX en el Congreso local, provocaron resquemor al interior de esos partidos políticos y vaticinios sobre el fin de la alianza “Va por México”.

De ahí que el bloque opositor tenga en sus manos la oportunidad de fortalecer liderazgos, mantener la unidad, cambiar el discurso y construir una propuesta que permita abatir los signos negativos de la economía, que registra ya una inflación anual superior al 7.6 por ciento y un crecimiento tentativo de 5.4.

La crisis pospandemia ha provocado que se dupliquen los precios de alimentos y energéticos, por lo que el aumento de 22 por ciento al Salario Mínimo, quedará pulverizado y no será suficiente para recuperar los ingresos que se necesitan. De acuerdo al Centro de Análisis Multidisciplinario, los trabajadores destinan más de 300 pesos al día para comprar una canasta alimenticia y 165 pesos para pagar el gas y la energía eléctrica.

Además, en el caso de la Ciudad de México, el gobierno deberá tomar decisiones extraordinarias para hacer frente a los difíciles tiempos que le esperan a la capital por la inseguridad y la crisis sanitaria que amenaza con extenderse al 2022. También deberá buscar acuerdos conciliatorios con las alcaldías gobernadas por la oposición.

Analistas políticos refieren que los gobernantes de Morena en la capital no aprendieron de la gran derrota que sufrió su partido en los comicios del pasado 6 de junio y tampoco son empáticos para erradicar la violencia que enfrentan tanto mujeres, como defensores de derechos humanos. Los morenistas no han logrado entender que son gobierno y por lo tanto están obligados a impulsar estrategias para mejorar la calidad de vida de los capitalinos.

Reportes periodísticos señalan que, del análisis que han hecho diversos especialistas sobre el Presupuesto de Egresos 2022 que aprobó el Congreso local, se percibe que éste tiene una clara orientación política al destinar 400 millones de pesos para la promoción de Claudia Sheinbaum, que le permitirá apuntalar la precampaña en la que ya está inmersa la mandataria capitalina, en su búsqueda por la candidatura presidencial de Morena.

La tarjeta “Claudia” que busca el voto de los jóvenes y la inversión en movilidad para la compra de nuevas unidades de transporte —que teóricamente beneficiarán a la población de las zonas altas de Cuajimalpa—, son un claro ejemplo del uso que se le quiere dar a los recursos presupuestales para ganar simpatías.

Los ciudadanos resultarán afectados con los nuevos impuestos de 2 por ciento para Apps, 8 por ciento para espectáculos vía streaming. También establece 900 pesos de multa para quien emplaque su auto en otra entidad, así como aumentos del 5 por ciento en agua y predial. No habrá presupuesto para estancias infantiles; solo se destinarán 330 mil pesos para infraestructura educativa y 67 mil pesos para combatir la violencia contra las mujeres.

Es claro que en el presupuesto para el próximo año se castiga a las alcaldías, ya que de los 234 mil millones de pesos del gasto que se propone, solo 43 mil millones son para las demarcaciones y muchos de los servicios que reciben los ciudadanos son proporcionados por las alcaldías.

En algunas de ellas no se ha plateado una agenda clara de gobierno, ni se han logrado implementar medidas para atenuar problemas como la violencia, inseguridad, movilidad y el transporte público, así como la planeación urbana. Los ediles de la oposición —que se hallan ante el grave dilema de falta de recursos para atender las principales demandas de los vecinos—, se enfrentan además con negativa de las autoridades centrales para apoyar sus propuestas y acciones de gobierno.

En resumen: hasta el momento no se ve cuándo podrá establecerse una verdadera relación de cooperación y cordialidad entre ambas partes. Lo cierto es que cuando todavía faltan dos años y medio para las elecciones de 2024, Andrés Manuel López Obrador ya dio el banderazo para promover de manera anticipada el voto por Morena, que le permita recuperar la mayoría en la Ciudad de México y asegurar la permanencia de este partido en la presidencia de la República.

Por ello, ante el hecho evidente de que existe una obsesión enfermiza por controlar “territorio” —consolidar cacicazgos y recompensar organizaciones afines, así como utilizar los recursos del gobierno como una herramienta para ganar elecciones—, no está por demás, en términos de la realpolitik lopezobradorista, hacer un llamado respetuoso pero enérgico, a hacer a un lado los futurismos políticos, egoísmos y actitudes revanchistas, para dar pronta y clara respuesta a las necesidades de la población.



Categorías:Nacional

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