La Barriada/Martín Aguilar/Don Monreal y su pandilla

Para no tener interés en la Jefatura de Gobierno —como asegura, el senador Ricardo Monreal le está agarrando mucho cariño a la Ciudad de México, pues en las últimas semanas ha intensificado su activismo en varias alcaldías capitalinas.

Tras ser descartado por el Presidente como una de las posibles corcholatas para sustituirlo en 2024, el zacatecano ha tomado su propio rumbo —aun dentro de Morena—, recorriendo varias entidades del país, pero ya empezó a recalar en territorios de la CDMX.

Comenzó formalmente el 10 de julio pasado en la plaza de toros Arroyo, allá por Tlalpan, donde en un evento “privado” dio a conocer a sus simpatizantes su Proyecto de Reconciliación Nacional.

Aunque el lugar no es muy grande, estuvo llena hasta las lámparas y fue el banderazo formal de Monreal para entrar de lleno a la pelea. Lo que más llamó la atención del evento fue que, si ofrece reconciliar al país, es que de plano lo ve completamente partido.

Ese discurso debió caer en el hígado de varios habitantes de Palacio Nacional, pues es un claro reconocimiento de que la nación está dividida y urge reunificarla.

El senador estuvo apenas el fin de semana en Álvaro Obregón y Azcapotzalco, donde tuvo muy buena respuesta, y amenaza intensificar sus recorridos en los dominios de Claudia Sheinbaum —su principal enemiga—, con quien no se puede ver ni en pintura.

Eso sí, hasta el momento el senador ha tenido la precaución de pararse sólo en las alcaldías gobernadas por la oposición.

Los que saben dicen que el término reconciliación es muy poderoso, pues es lo que la mayoría de los mexicanos busca, ante el divisionismo creado por la 4T entre chairos y fifís; liberales y conservadores; ricos y pobres; quien no es chairo es traidor.

Está claro que el discurso representa un alejamiento de la ruta del actual gobierno y marca una diferencia con él. Con esto, Monreal se abre el panorama con la oposición, a donde irá cuando se concrete lo que todo el mundo ve: que Morena no lo va a apoyar.

Pero en el terreno de la adversidad es donde le gusta moverse al zacatecano, que está consciente de que una vez más tendrá que remar a contracorriente en el interior de su partido.

En tanto, va construyendo un capital político importante que en algún lado será apreciado. Y aunque ha dicho que él no se ve en otro lugar que no sea Morena, los morenos lo ven en cualquier otro lugar menos con ellos.

Sus opciones son sumarse a los naranjas de Dante Delgado, con quien lleva una excelente relación, o unir esfuerzos con la alianza opositora, donde seguramente no sería candidato presidencial, pero sí un elemento importante para desgranar a la 4T.

Seguramente podría contribuir para crear un gobierno de coalición y ahí cabe todo el mundo, sin importar el color que represente.

Por lo pronto, su activismo creciente en la CDMX ya molestó a más de uno en el Zócalo



Categorías:Nacional

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