La Barriada/Martín Aguilar/El buen juez por su casa empieza

¿Quién ha quedado exhibido y desnudado en todas sus acciones, reacciones y aspiraciones?

Nunca ha aceptado una derrota, desde que inició su carrera política en la época del gobernador de Tabasco, Enrique González Pedrero.

En ningún momento aceptó la derrota que le infligió el priísta Roberto Madrazo Pintado, cuando compitió con él como candidato a la gubernatura de Tabasco.

Mucho menos aceptó el triunfo de Felipe Calderón como Presidente en 2006. Y por el contrario se autonombró “presidente legítimo” con un gabinete a todas luces espurio.

En 2012 no aceptó que el entonces jefe de gobierno, Marcelo Ebrard le hubiese ganado en la encuesta para candidato del PRD a la Presidencia.

Por ende, tampoco reconoció el triunfo de Enrique Peña Nieto como triunfador en la contienda de ese año.

Al Instituto Nacional Electoral (INE) no le reconoce ningún mérito. Por el contrario, lo ve ostentoso y consumidor de gastos al por mayor.

Mucho menos admite que su administración haya pactado con el narcotráfico para ganar elecciones, pese a las múltiples denuncias.

En cuanto a lo publicado en “El rey de cash”, asegura que no hay pruebas para exigirle recursos a medio mundo, y con ello financiar su movimiento por la presidencia.

Tampoco admite las denuncias como “recolectores” de dinero de sus hermanos Martín y Pío, de su prima Felipa, ni de Defina Gómez.

De ninguna manera reconoce que su gobierno sea el más corrupto de la historia, por las denuncias publicadas por la periodista Elena Chávez.

En cuanto a las críticas de los ex presidentes Ernesto Zedillo y Felipe Calderón, minimizó los cuestionamientos llamándoles “ternuritas”.

De la Casa Gris, dijo: “creo que la señora tiene dinero”, deslindando a José Ramón López Beltrán de cualquier tráfico de influencia.

No reconoce haber tenido la intención de ampliar su mandato, en una especie de reelección disfrazada.

En todos lados ve complots en su contra, acuerdos en lo oscurito y reuniones para denostar a su gobierno.

El caso es colocarse siempre como víctima, donde todos están contra él y su movimiento llamado 4T.

Nunca va a admitir que su gobierno tiene como política fundamental la mentira, los otros datos y el “no somos iguales que los anteriores”.

Todo lo anterior pinta de cuerpo completo al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero los hechos configuran a un rey desnudo, que en resumidas cuentas sintetiza la frase de Sócrates: “la mentira gana partidas, pero la verdad gana el juego”.



Categorías:Nacional

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