La Barriada/Martín Aguilar/Circo, maroma y teatro

Duras críticas y burlas se llevó el diputado verde Jesús Sesma al poner como superhéroe al jefe de la Policía capitalina, Omar Hamid García Harfuch, durante su comparecencia del jueves en el Palacio de Donceles.

Quienes acusan al legislador de convertir el Congreso de la CDMX en un circo quizá tengan razón. ¿Pero antes de la visita del funcionario a ese recinto no era ya un circo… y de varias pistas?

Con el bautizo de Omar Hamid como el defensor de Ciudad Gótica, al menos los simples mortales se enteraron de que existe un Congreso en la ciudad y que a veces sucede algo ahí, pues la mayoría de los ciudadanos piensa que los diputados no hacen nada.

Los legisladores se rasgan las vestiduras porque se denigró la sede de uno de los tres poderes, cuando son ellos mismos quienes la denigran albergando a delincuentes con carpetas judiciales; exfuncionarios señalados por corruptos y una masa de agachones que sólo sirven de tapetes.

Las comparecencias en Donceles son —no sólo en esta Legislatura— una pasarela en la que cada funcionario mide su popularidad e influencia política, y en una competencia entre bancadas para ver cuál de ellas es la más arrastrada.

No hay rendición de cuentas porque los visitantes dicen lo que se les antoja, y con el formato que los propios legisladores aprueban, solitos se atan las manos para poder replicar cualquier cosa.

Nadie fuera de ese Congreso se entera de lo que pasa ahí… excepto cuando se dan escenas como las del jueves pasado, y de eso deberían estar agradecidos todos.

Primero, porque al menos los legisladores mostraron un poco de sentido del humor y, segundo, porque se habla de ellos, cosa nada fácil. El que sus choros acartonados sean publicados en algunos medios no significa que los ciudadanos se hayan enterado.

Quien diga que la visita de García Harfuch se banalizó y fue una burla, no está viendo a los verdaderos ganadores: además del propio secretario, está Sesma.

La élite política los critica, pero la gran masa de futuros votantes al menos ya sabe que existen. Sobre todo Omar Hamid, y ya se sabe cómo jalan las figuras de superhéroes entre los jóvenes.

No faltará quien —por iniciativa propia— haga muñecos de Superharfuch; alguna historieta, un videojuego o, en una de ésas, hasta peluches tipo el Doctor Simi para aventarlos en los eventos públicos, sin importar si está o no el funcionario en ellos.

Así que quienes digan que se perdió seriedad en la comparecencia están en lo cierto, pero quienes querían ganar publicidad la tuvieron y gratis… ah, y sin violar ninguna ley.

Será interesante ver qué dicen las próximas encuestas entre aspirantes a la Jefatura de Gobierno, y aunque García Harfuch dice de dientes para afuera que no quiere ser, claro que nadie le cree. Es más, hasta el perredista Jorge Gaviño le puso el balón para destaparse, pero no lo pateó.



Categorías:Nacional

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